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NUESTROS FUNDADORES
Como grandes frutos de santidad, surgen en nuestra historia venezolana, dos figuras radiantes en virtud y labor social, que uniendo sus esfuerzos y abiertos a la acción del Espíritu Santo saben discernir los signos de los tiempos y con su obra dan vida; la cual se transforma en un servicio fecundo a Dios en sus hermanos, los más desamparados.
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Mons. Justo Vicente López Aveledo nace en la Guaira el 9 de agosto de 1863. De escasos recursos económicos y tras vencer grandes dificultades logra ingresar
en el Seminario de Caracas donde es ordenado sacerdote. Siendo Párroco de Maracay
funda junto a cuatro fervorosas jóvenes la Congregación de Hermanas Agustinas
Recoletas a quienes acompaña infun-
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diéndoles su espiritualidad. El amor que experimentó, le llevó a donar su vida por los hermanos. Llamado el "apóstol de la caridad", Mons. Justo Vicente López, trabaja incansablemente por los pobres y viviendo pobremente, se hace uno con ellos: vela por su salud espiritual en la parroquia, a los enfermos carga en sus hombros para llevarlos al Hospital, y bajo el lema "Oración y servicio", muere contagiado de tuberculosis el 30 de Enero de 1917, después de 25 años de labor pastoral en la Diócesis de Maracay.
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Nace en Choroní (Edo. Aragua) el 25 de abril de 1875. Desde muy niña amó ardientemente a Jesús Eucaristía, se entregó a Dios y al trabajo por su Reino.
Junto al padre Justo Vicente López Aveledo, párroco de Maracay, fundó la Congregación de Hermanas Agustinas Recoletas del Corazón de Jesús, al servicio de los pobres.
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Tras larga y fructuosa vida falleció en concepto de santidad el 2 de abril de 1967 a la edad de 92 años. El 7 de Mayo de 1995 el Papa Juan Pablo II en la Plaza San Pedro de Roma la declara primera Beata de Venezuela, donde manifiesta: "A las puertas del tercer milenio cristiano encomiendo a esta gloriosa hija de la Iglesia la tarea de la nueva evangelización en Venezuela y en todo el continente latinoamericano".
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