Milagros del año 1982



Los inescrutables caminos de Dios, me condujeron a convivir durante varios con la Hermana Teresa Silva en Maracay, donde por su permanente y complejo cuando cuatro clínico, sus médicos de confianza la llamaban "el hospital ambulante".


En 1982, cuando me encontraba de personal en el Hogar Dr. Gualdrón de Barquisimeto, fui llamada por la superiora general, Madre Guadalupe Velasco, nuevamente a la casa de Maracay (Hogar Inmaculada Concepción), a fin de que me encargara a nivel nacional de todo lo concerniente a la causa de beatificación de nuestra fundadora. Obedeciendo, regresé a Maracay, desprovista de recursos y sin contar con más asesoramiento que el divino.


Providencialmente, a los tres días de mi regreso, se produjo el milagro de curación de la Hermana Teresa Silva, cuando la Madre Guadalupe se disponía a enviar al Vaticano la Carta postulatoria del obispo diocesano, Monseñor Feliciano González, a fin de introducir la Causa. Ni remotamente nos imaginábamos que se trataba del milagro para la futura beatificación. Fue realizado antes de incoar la Causa, el día 17 de septiembre de 1982. Es más, a poco menos de un mes, se efectuó otro milagro en Estados Unidos: la curación del Dr. Tomás Stohr, residenciado en Venezuela, profesor de la Universidad Santa María de caracas.


A continuación, los dos relatos:



::::Yo, Hna. Teresa Silva, nacida en Colombia y nacionalizada en Venezuela, declaro: En 1952 ingresé a la Congregación de las Hnas. Agustinas Recoletas del Corazón de Jesús, cuya fundadora y superiora general era la rvda. Madre María de San José. A partir del año 1954 comencé a padecer trastornos de salud, por lo que hube de ser sometida a diversos tratamientos médicos y sucesivas intervenciones quirúgicas. Me fue adaptado un aparato ortopédico y un corset de columna, hasta que después de muchos años me ví reducida a una silla de ruedas y parálisis: agudos dolores y progresivo bloqueo de caderas, rodillas y pies, hombros y codos. Diagnóstico médico: osteoartrosis, enfermedad irreversible, que no admitía tratamiento alguno; sólo calmantes. Al cumplir los cincuenta años de edad, afortunadamente recordé que en vida, nuestra Madre me había anunciado que de esta edad en adelante tendría salud. La invoqué un poco en tono de reclamo, y después de cuatro años de invalidez y más de veinte operaciones, recobré sorpresivamente la facultad de caminar. ¡Gracias, Madre María! Hermana Teresa Silva. Maracay (17-9-82)


::::El pasado 5 de septiembre mi esposo, Tomás F. Stohr viajó a new Orleans para hacerse un chequeo médico, cuyo resultado fue una mancha en el pulmón derecho. Le fue realizada una tomografía y una punción al pulmón afectado para practicar una biopsia. Por ser profesor de la universidad, hubo de regresar a Venezuela pasados los días disponibles. Por correo le fueron enviados los resultados médicos indicando sospecha de un carcinoma de las células alveolares del pulmón y recomendando su inmediata cirugía. Imploré a la Madre María de San José con una fe firme.
Mi esposo fue hospitalizado el 11 de octubre y se determinó "cirugía de pulmón abierto". Pero al practicarle los exámenes pre-operatorios, su pulmón apareció completamente sano, ante la perplejidad de los médicos presentes. por este inmenso favor agradezco a la Madre maría su intercesión. Olga Negrón de Stohr. Caracas.