2. Vocación.


* Hay que saber que la vocación es un don de Dios. El nos llama a su servicio y debemos atender a su llamamiento con alegría para ir a gozarle por toda la eternidad.

* Pidamos a Dios nos llene de su amor; que no pensemos sino en el cielo y seamos de él, pero en verdad, y las que van a entrar tengan verdadero espíritu de sacrificio.

* Pida a nuestro Señor la gracia de conocer bien su vocación y después la fidelidad en su santo servicio, para que así pueda bendecir siempre nuestro santo estado.

* La vocación verdadera, da fuerzas para todo. No deseamos sino almas verdaderamente de Dios, con espíritu de sacrificio para sobrellevar las pocas o ningunas penas de la vida religiosa; y abnegación: Somos muy pobres, nada tenemos y todo lo tenemos gracias a Dios.

* ¡Oh, vocación que hermosa eres!

* Están entrando muchas...pidamos que sean de buen espíritu.

* No tenga miedo de dar el SI eterno a quien se lo pide.

* Hay que ver todo venido de lo alto: Dios sabrá remediarnos y enviar almas de verdadero espíritu. Veremos lo que puede hacerse por el bien de esas almas.

* Cuando hay verdadera vocación, nada nos parece difícil de sobrellevar. Nuestro Señor y su santa Madre dan las gracias para todo, con tal de tener verdadero espíritu de sacrificio, ser muy obedientes y saber sufrirnos unas a otras.

* ....el servicio de Dios, el cual uno ve tan honroso, ya barriendo o arreglando el altar.

* Teniendo verdadera vocación, todo se hace fácil; espíritu de sacrificio y obediencia pronta es todo lo necesario para esta santa vida.

* No os debe importar todo lo demás si tenéis la dicha de servir a Dios.

* ...Haga rezar al Hermano X para que nos hagamos santas y nos traiga almas de verdadero espíritu religioso y bastantes.

* Nuestra humilde congregación es muy pobre... Las puertas están abiertas...Carácter fuerte o suave, eso lo tenemos todas, y el trabajo para dominar el mal carácter es trabajo de nosotras mismas, o sea, trabajo personal que, venciéndonos, alcanzaremos el triunfo.

Observaciones:

1. Al referirse a la VOCACIÓN RELIGIOSA, bien clara está nuestra Madre de que es un DON divino, al que hay que corresponder con alegría y por amor.

* Destaca la importancia de un buen discernimiento de la misma, para luego ser fiel y "bendecir a tan santo estado".

* ¡Qué hermosa es la vocación cuando es verdadera! No sólo da fuerzas para todo, sino que con la gracia de estado, "todo se hace fácil": Nada importa ante la dicha de servir a Dios; por eso es honrosa, independientemente de la actividad que se realice. No hay oficio bajo en el servicio de Dios, porque "servir a Dios es reinar".

* Llama la atención el que repita el término "verdadera": Vocaciones auténticas, decididas, conscientes y generosas.

* Como condiciones para esta vocación, acentúa: verdadero espíritu, abnegación, espíritu de sacrificio, obediencia y fidelidad.

* Estas vocaciones de "verdadero espíritu", en primer lugar hay que pedirlas a Dios; luego "ver en qué forma hay que ayudarlas". Total, que no es sólo obra de Dios ni solo nuestra. Hay que colaborar con Dios según su voluntad.