1.Notas características.


Si de verdad intentamos sondear la pedagogía espiritual de nuestra Madre María, resulta fácil captar algunas características muy significativas:

* Escasa en prescripciones propiamente tales. Va más al "espíritu".

* Llama la atención el que en ningún momento expresamente exhorte a la guarda de la castidad, no porque le reste importancia, sino al contrario, por enmarcarla en una dimensión mas sublime, de entrega total.

* Cuando afirmo que toda su pedagogía es en "positivo", me refiero me refiero a que su interés se centra en animar a las Hermanas a la santidad; a la totalidad y radicalidad evangélica del amor al esposo divino; a la fidelidad alegre; a la virtud sólida y sincera de la caridad fraterna en la comunidad, todo ello alimentado por una auténtica vida de oración. ¡Cómo el Espíritu le daba a entender que bien asegurados estos pilares, todo lo demás, incluso la castidad, las zonas más profundas del ser, quedan integradas y equilibradas. Y su ¿motivación fundamental? "El cielo, la posesión de Dios nos espera".

* Corrige, advierte cuando es necesario, pero jamás desanima; alienta siempre: ¡Adelante y siempre adelante, amadas hijas! Es su constante consigna, semejante al grito de un general animando a su ejército en la lucha hacia el triunfo.

* A este propósito basándose además en las reiteradas ocasiones en que en sus escritos la vida para ella es un sinónimo de "batalla", de "lucha continua" a la cual "está avezada" y en el cual "nada la arredra", "nada la amedrenta", se me ocurre pensar que tal visión, aparte de lo que tiene de real, es factible que encuentre sus raíces más profundas, no sólo en su temperamento, sino además en la huella imborrable que marcó su infancia y juventud en medio del ambiente castrense de su hogar (su padre era general, igualmente su "padrino"), seguramente amigos de la familia y sobre todo, el clima nacional de guerrillas y contiendas políticas que rodeó su existencia.

* Clara, expresiva y concreta, no se va por las ramas. La máxima prioridad es la vida espiritual. Escribe así a las Hermanas: "Lo principal es que la vida espiritual vaya bien. Lo demás se lleva como Dios lo quiere" (C.H.M.L.); "Lo que deseo es que el espíritu esté bien y la regla bien observada" (C. a M.A.). "Le digo a nuestro Señor que no quiero dinero... lo que quiero son almas" (HML). "No las quiero "mujeres dando clase", las quiero religiosas. No pueden permanecer más tiempo ahí sin recursos espirituales".