X.- MAGISTERIO


Hasta el momento he intentado escudriñar la vida espiritual de la Madre María de San José; su estilo de caminar hacia Dios como meta suprema, en medio de dones divinos y luchas por ser hija y "esposa fidelísima"; he identificado el eje de su constante ascensión hacia Dios y las principales virtudes mediante las cuales siguió a Jesús; criterios, valoraciones, aspiraciones y actitudes.

Se nos interpela ahora sobre cuáles fueron los temas preferidos de sus enseñanzas, recomendaciones y conversaciones. Es de advertir que su magisterio se centra fundamentalmente en su ejemplo de vida; fue ella misma en forma más bien silenciosa, elocuente y constante predicación. Y puesto que "de la abundancia del corazón hablan los labios" (Mat 12, 34), lógicamente de lo vivido emanan las enseñanzas prácticas. En general, sus conversaciones más frecuentes versaban sobre Dios y su providencia; la necesidad de cumplir su voluntad "santísima y adorable"; los intereses de la Iglesia y de la patria; las noticias mundiales y locales, así como sobre las vicisitudes humanas - tristezas, necesidades y alegrías - de quienes la rodeaban; todo lo cual se traduce en amor a Dios y al prójimo.

En cuanto a enseñanzas o recomendaciones escritas, he espigado alguna de sus cartas, crónicas fundacionales, normas y constituciones congregacionales, evitando en lo posible innecesarias repeticiones. Para el efecto, prefiero centrar en el enfoque en el aspecto vocacional y lo que ella expresamente anhela, recomienda o prescribe para su Congregación.

No disponemos de "tratados", ni siquiera de extensos documentos exhortativos. Su estilo es ágil y lacónico, a veces sentencioso; sencillo, profundo y en positivo.