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Tomamos una pequeña muestra del
Libro de las
Fundaciones,
escrito por Nuestra Beata María de
San José
y que reposa en el archivo privado
de nuestra Madre María en Los Teques,
Estado Miranda.
El 10 de octubre de 1902
salimos a asistir los heridos a Cagua donde se encontraba el Cuartel general
cuando la guerra de Manuel Antonio Matos; teníamos 300 heridos en cada uno
de los dos hospitales de sangre: después de la derrota y pasado un mes
pudimos regresar a Maracay; parando luego a curar los heridos en el cuartel
de esa ciudad; varias señoritas principales asistían también los pobres
heridos: después conseguimos con el gobierno nos permitiera pasarlos al
Hospital san José donde habían 150 hospitalizados.
En 1901 pasamos
al Degredo a asistir a los varidosos; el día de la Asunción - 15 de agosto
ya estábamos instaladas con nuestros pobres enfermos, los asistíamos, les
dábamos sus alimentos y medicinas y rezábamos el Rosario con ellos; luego
nos retirábamos a una pequeña casa cerca del degredo: recuerdo con alegría
esos hermosos días llenos de penas y amarguras: Nuestro Padre nos iba a ver
algunas tardes.
También en la viruela anterior en el 1897, nuestro buen Padre con la Ecónoma
Misia Antonia, se trasladaron al hospital o degredo que hicieron en
Tapa-tapa; nos quedamos la H. Catalina y yo en el Hospital mientras
regresaba la Ecónoma: Alabado sea Dios! ¡Cuántos recuerdos!
Este Hospital fue fundado por
nuestro Padre Superior Monseñor Vicente López Aveledo: se sostenía por una
junta de señoras, y cuando el Padre fundó la Congregación de Hermanas
Agustinas, sufrió el dicho Hospital muchísimas penurias, pero jamás le faltó
el alimento, medicinas y ropa a los pobres en él asilados.- ¡Alabado sea
Dios!
En el hospital San José se dijo la primera misa el
22 de enero de 1894...
Asilo de huérfanos Inmaculada Concepción
El 24 de mayo de 1905, después de muchos desvelos y
angustias, se pudo llevar a cabo la fundación del Asilo de la Inmaculada
Concepción para niños huérfanos, pues se tenían nueve en el Hospital "San
José". Nuestro Padre lo deseaba, pero temía no se pudiera sostener; lo animé
confiando en la Providencia divina, como siempre, y al fin convino a ello;
dijo: "si dura un mes y se sostiene, os aseguro su duración"; cuando llegó
el 24 de junio: al llegar, se le dijo con alegría inmensa: "Nuestro Padre,
hoy cumple el Asilo un mes y nada nos ha faltado"; mucho se alegró y nos
dijo: Dios que hasta hoy la ha ayudado, la seguirá protegiendo; y así ha
sido.
Se recibían niños y niñas hasta 1909
en que el Señor Arzobispo Mons. castro, de feliz memoria, ordenó se
entregaran los niños y no recibieran sino niñas; al momento se cumplió la
orden, y que después más tarde nos convencimos de lo admirable que había
sido: alabado sea el Señor!
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