BEATIFICACIÓN
DE MARÍA DE SAN JOSÉ

(Tomado del boletín informativo, número extraordinario)



     El IV domingo de Pascua, 7 de mayo de 1995 a las 10 a.m. en la Plaza de San Pedro en Roma, S.S. Juan Pablo II declaró bienaventurada a la primera venezolana María de San José Alvarado Cardozo, junto a otros cuatro siervos de Dios.

     En aquella radiante mañana de primavera, multitud de peregrinos colmaron la Plaza. Entre ellos se encontraban nutridas representaciones de Venezuela encabezadas por su presidente, Dr. Rafael Caldera y la de Estados Unidos de Norte América. Nota especialísima fue la presencia de todos nuestros obispos venezolanos junto al altar papal, en compañía de Su Eminencia cardenal José Alí Lebrún. Entre los concelebrantes de hallaban el Cardenal Rosalio José castillo Lara y tres agustinos recoletos: el prior general, padre Javier Pipaón y dos obispos: José Agustín Ganuza y David Arias. Participó en la ceremonia el coro de Niños Cantores de Villa e Cura, dirigido por el padre Salvador Rodrigo.

     Impresionante y conmovedor fue el espectáculo de la multitud de banderitas venezolanas aclamando jubilosas a su primera Beata en los momentos más significativos, de manera particular durante la solemne declaración papal y el consiguiente descorrer del estandarte con la imagen de la Madre María, en la fachada de la basílica de San Pedro.

     La fórmula de la beatificación es la siguiente:

     Nos, acogiendo el deseo de nuestro hermano José Vicente Henríquez Andueza, obispo de Maracay y de muchos otros hermanos en el episcopado y de multitud de fieles, después de haber consultado el parecer de la Congregación de las Causas de los santos, con Nuestra Autoridad Apostólica concedemos que la venerable sierva de Dios María de San José Alvarado Cardozo de ahora en adelante sea llamada beata y que se pueda celebrar su fiesta cada año el 2 de abril en los lugares y según las normas establecidas por el derecho. En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

     Mientras en Roma se celebraba este magno acontecimiento eclesial, millones de telespectadores seguían la transmisión directa de la ceremonia papal.

     La Venezuela católica, siguiendo las normas de la Conferencia Episcopal, esperó en alegre vigilia hasta la hora correspondiente en el país (4 a.m.), alabando y dando gracias a Dios Padre por tan gran regalo a la Iglesia, al pueblo, a Venezuela.

     En Maracay, la avenida Bolívar, adyacencias de la catedral y del sepulcro de la Madre María, esa noche del 6 al 7 de mayo, la concentración fue de ciento cincuenta mil personas. A las 10 a.m., el Sr. Nuncio de Su santidad en Venezuela, Oriano Quillici, se trasladó a Maracay donde, a campo abierto, celebró la eucaristía.

     Encomiable la intensa y vasta labor de los medios de comunicación social en nuestro país, extraordinarios transmisores de tan jubiloso suceso.



FOTOS DE LA EUCARISTÍA EN ROMA

Aspecto de la Eucarstía


El Santo Padre y Mons. José Vicente Henríquez Andueza,
obispo de Maracay


Los postuladores y los obispos que solicitan la beatificación de los 5 Siervos de Dios elevados al honor de los altares el 7 de mayo de 1995


El lienzo de Nuestra Madre