ANÉCDOTAS DE SU JUVENTUD


Estudió "desde los 5 hasta los 17 años que fue mi último examen" . Era el año 1892. a Laura, excelente ayuda, le fue encomendado el discurso de clausura en la plaza de Maracay. Para esa oportunidad "me hicieron un vestido azul, ¡bello,! ¡bello era!, de lana bordado en seda blanca; pero con las mangas cortas y anchas. Era como un chupín, se llamaba así. Al regresar del colegio pedí permiso a mamá para regalarlo a Rosarito, una amiga. ¡Laura! Ese traje es costoso... -No lo volveré a usar mamá. -Entonces aceptó"

#########################

"Mi papá no estaba de acuerdo en que yo asistiera a misa sino los domingos y días de fiesta. Sin embargo, yo me levantaba todos los días a las 5:00a.m. para ir a misa. A veces mi papá aún en cama me preguntaba:
-Hija va a dar un paseíto?
-Sí papá
Y para no mentir, recorría a título de paseo, una calle completica"

#########################

A la edad de 17 años, Laura colabora en la parroquia regida por el Padre López y luego en las tareas del hospital San José, fundado por el mismo párroco.
La ecónoma, doña Antonia, la hacía sufrir mucho, hasta el punto de ocasio9narle fuertes asfixias, que casi la llevaron a la muerte. Laura soportaba todo en silencio, hasta un día que doña Antonia, a título de pesada broma, le dice:
-¡Ajá!, Laurita He sabido que usted tiene "alguito" por ahí...
Fue tal el disgusto, que ocasionó fuerte asfixia a Laura quien lo reveló a su madre. ¡Más vale que no! Al siguiente día, al amanecer, doña Antonia experimentó lo que significa el fuerte carácter de doña Margarita, quien se presentó a arreglar las cosas, con una vara en la mano, por si hiciera falta:
- ¡Ay, que brava es su mamá, Laurita! -Se quejó la señora- ¿para qué le refirió lo que le dije?

#########################

Después de amortajar a los difuntos, doña Antonia instaba a los jóvenes a comer sin lavarse las manos, tal vez para acostumbrarlas al oficio (ella había servido en el Hospital Vargas de Caracas). Las compañeras de Laura se lavaban a escondidas y la animaban a hacerlo. Sin embargo, ella se las arreglaba para no desobedecer: tomaba el pan por un extremo y éste lo dejaba en el plato.

#########################

Era un primer viernes de mes (devoción consagrada al corazón de Jesús). Laura envió a la fiel Ulpiana, compañera de labores, a recibir la comunión en la Iglesia; ella iría más tarde. Al revisar los salones observa que una de las enfermas está en agonía. Se acerca a ella y le ora hasta que fallece. Dado que Jesusita -así se llamaba- era paralítica y Laura de pequeña estatura, no encontraba manera de amortajarla; entonces en uno de esos arranques suyos, tomando a la muerta por ambas manos, le habló enérgicamente:
-¡Ah no, Jesusita! Yo así no puedo, ¡siéntese!
Y la muerta permaneció sentada hasta que Laura culminó su tarea.

#########################

Durante las guerrillas que se suceden en el país, la Madre María y sus religiosas al amanecer, salen al campamento a asistir heridos. Encuentran a los soldados preparando armas, limpiando fusiles, pero "a mí no me daba miedo" comentará más tarde la Madre.
-¡Figúrese! Un día que no había sitio para nosotros en el tren, con gusto nos acomodamos en el trólley. ¡Lo importante era ir!

#########################

Acostumbraba a dejar notas escritas con alguna observación. Después de una fuerte reacción de carácter de una Hermana, le dejó escrito:
-En esa actitud suya, hoy la vi retratada de cuerpo entero. Sin humildad no hay cielo.

IR A ANÉCDOTAS:
 Infancia  Adolescencia  Juventud  Madurez  Ancianidad